🔥 WORK 🔥 CURATOR 🔥 

[EN]

IGNA (Mexico City)

José Barbosa's (IGNA) artistic practice continually plays with the boundaries between his personal history and the visual languages ​​derived from navigating the internet. Focusing on drawing as a means of sensory translation, his body of work articulates an emotional archaeology of scrolling: images that emerge as remnants of compulsive browsing, where intimate archives and interconnected affectivity intertwine.

With a loose and playful technique—which contrasts with the pristine nature of screens—IGNA moves toward a critical space where the residual, the discarded, and the banal become expressive material. In doing so, he seeks neither to consecrate nor satirize popular culture, but rather to inhabit its ambiguity: to interrogate the limits between art and non-art, between the elevated and the despised.

[ESP]

IGNA (Ciudad de México) 

La práctica artística de José Barbosa (IGNA) juega continuamente con las fronteras entre su historia personal y los lenguajes visuales derivados de navegar en la red. Centrado en el dibujo como medio de traducción sensorial, su cuerpo de obra articula una arqueología emocional del scroll: imágenes que emergen como residuos de una navegación compulsiva, donde se entrelazan archivo íntimo y afectividad interconectada. 

Con una técnica suelta y lúdica —que se contrapone a la pulcritud de las pantallas— IGNA se desplaza hacia un espacio crítico donde lo residual, lo descartado y lo banal devienen material expresivo. Con ello, no busca consagrar ni satirizar la cultura popular, sino habitar su ambigüedad: interrogar los límites entre arte y no arte, entre lo elevado y lo despreciado.  




  

AMBIENTES DE SALA VOL I


PLAGA CONTEMPORARY

(CURADURÍA)
IGNA

(TEXTO CURATORIAL)
ALEJANDRO ALARCÓN

(ACTIVACIÓN)
PURA BASURA DEL SISTEMA B2B
PRESUNTO MONOSO


ALFONSO CASTILLO
AURELIO FLORES
ARANTZA HERNANDEZ
CARL HANSEN
GUADALUPE ÁLVAREZ SANCHEZ
DIEGO PULIDO
EUGENIO ESCUDERO
GEMA GUABIANAS BLANES
HÉCTOR DORANTES
HIROSHI OLMOS (SÍNDROME)
LUDWIG MIES VAN DER ROHE
MICHAEL VAN BEUREN
SALVADOR BANDA

DISEÑO GRAFICO 
E+E
Con la icónica frase “Less is more” el arquitecto Mies Van Der Rohe celebraba la cúspide de los nuevos valores minimalistas y modernistas de la arquitectura y el diseño. La simplicidad, la funcionalidad, la racionalidad, la globalidad, y en última instancia, la individualidad, se instauraban como normas para la privacidad, la comunión y el deseo. Aunque por momentos pareciera que este esquema ya está en la lejanía, en realidad continuamos en el seno de dichos preceptos.

Dentro de este paradigma estético, habitar ha consistido en hacernos la vida inequívocamente funcional, lo cual nos ha costado una impecable reducción de sentidos. Detrás de la aspiración por verdad, se niega la alteridad. Ni universalidad ni libertad. Demandamos espacios "seguros" para afirmar nuestra identidad, aunque quizá en este refugio validamos la propiedad, en lugar de refundar

lo público.

Según Loos, la evolución cultural se refleja en la eliminación de lo innecesario. Él, al igual que otros modernistas, olvidó que el "otro" es una necesidad. Personajes como Robert Venturi ya se oponían a este estilo respondiendo con: “Less is bore”. Entre más complejidad, elementos y signos, mayor intimidad. No con el objetivo de fetichizar, sino enunciar.

Ambientes de sala es una grieta

Reformula un lugar fundacional de lo personal. Renuncia a la personalización, o como diría Horkheimer, al estimulo del individuo instrumental. Aglutina a algunos defensores de la racionalidad y los confronta con narrativas no modernas, más interesadas en la anonimidad, la colectividad, lo popular, lo interseccional,

lo público.

Intimar es netamente incongruente, lo cual da lugar a expansión y perpetuidad. Por ello, habitar con "seguridad" recae más en intimar lo que ya es público, asumiendo que la otredad agrada y transgrede; no por que tengamos que tolerar lo que nos violenta, sino porque podemos hallar existencia a pesar de ella.

En este marco, un esfuerzo por una intimidad no-moderna puede aportar al dialogo del “hogar”, respecto a su artefacto, utilidad y articulación. En lugar de buscar seguridad en lo selectivo y lo restrictivo, nos aventuramos hacia lo contingente, donde el ornamento no es un testamento de vanidad, sino un reconocimiento de nuestra insuficiencia individual, de lo carente que es la exclusividad.