LA MISMA VENTANA: Inventar el lugar al que se quiere llegar
Sucesiva
Co-curaduria
Alicia Valladares
16 feb-2023 al
02-mar-2023La misma ventana
Inventar el lugar
al que se quiere llegar
Tiempos veloces, modernización y putrefacción. No está claro qué implicaciones tiene el paisaje en la contemporaneidad.
Es imagen
Pero ¿Es una imagen ya ”dada”? No realmente. Habrá que reconocer que aquello que llamamos “paisaje" no existe exclusivamente a partir de la observación. No es algo que está ahí y espera ser contemplado. La historia de la literatura y artes visuales pone en evidencia que existe una fantasía del paisaje. Imaginamos y construimos paisajes más seguido de lo que creemos.
Es una categoría del pensamiento humano
Alejandro Berrocal es un agente del paisaje. No se limita a representarlo. Lo interroga, lo produce y lo destruye. Mientras nuevas tecnologías en la fotografía se obsesionan por capturar a detalle el paisaje, la pintura de Berro- cal apuesta por todo lo contrario: mostrar la imposibilidad de petrificarlo.
Cada pieza es una imagen completamente distinta e independiente, pero es indudable que hay un lenguaje visual común. Es como si viéra- mos un mismo lugar desde distintas ventanas.
¿Y si estuviéramos frente a la misma ventana?
Si es la misma ventana, ¿por qué el horizonte cambia? Berrocal ve un paisaje cambiante, inestable y orgánico. Su ojo observa una y otra vez construcciones levantarse y a la naturaleza esforzándose por sobreponerse a los materiales. Las varillas, el cemento y los bloques no son gratuitos, refieren a la obra negra, lo que esta construido a medias. Mientras que los elemen- tos “naturales”, como las rosas sumergidas en cemento, los trozos de leño o el verde brillante, emulan organismos asfixiados en sí mismos.
Nada termina de crecer, de concretarse, de apoderarse. Imposible petrificarse.
En el paisaje contemporáneo la decadencia y el florecimiento coexisten, no es claro qué se superpone a qué. Pero no está mal, tal vez es una condición de experiencia contemporánea inevitable. La vida es efímera, putrefacta e irremediablemente constante.
La obra de Berrocal, más cercana a la tierra que toda esa arquitectura “innovadora” y monumen- tal, despierta emociones y pensamientos que no buscan promover el progreso, sino mostrar la existencia concreta de los lugares que habita- mos... oníricos, inquietos e incendiarios. Lo que ha acontecido en este espacio es un pedazo de muro de todo aquello que sucede en la vida urbana: Intervención tras intervención, cúmulo de fuerzas que se niegan entre sí. Estamos ante una práctica multidisciplinaria en la que todo material es fuente inagotable de formas - y lugares (?)-
A través del paisaje Berrocal habla de su vida y sus lugares, de su lucha por interpretarlos y habitarlos.
Tal como sucede con la vida en el siglo XXI, en el paisaje contemporáneo desaparece lo unitario, lo panorámico y lo esperanzador. Lo que permanece es lo efímero, lo inacabado e incon- exo. Y aun si nos abrazan atmósferas estimulan- tes, excesivamente íntimas. Somos sensibles ante formas y texturas brutales.
El paisaje contemporáneo es habitar lo inhabitable.
Tiempos veloces, modernización y putrefacción. No está claro qué implicaciones tiene el paisaje en la contemporaneidad. Pero dentro de su decadencia, de lo que se cae y se desmorona, en fin, habitamos, florecemos.
Alejandro Cortez