🔥 WORK 🔥 CURATOR 🔥
[EN]
IGNA (Mexico City)
José Barbosa's (IGNA) artistic practice continually plays with the boundaries between his personal history and the visual languages derived from navigating the internet. Focusing on drawing as a means of sensory translation, his body of work articulates an emotional archaeology of scrolling: images that emerge as remnants of compulsive browsing, where intimate archives and interconnected affectivity intertwine.
With a loose and playful technique—which contrasts with the pristine nature of screens—IGNA moves toward a critical space where the residual, the discarded, and the banal become expressive material. In doing so, he seeks neither to consecrate nor satirize popular culture, but rather to inhabit its ambiguity: to interrogate the limits between art and non-art, between the elevated and the despised.
[ESP]
IGNA (Ciudad de México)
La práctica artística de José Barbosa (IGNA) juega continuamente con las fronteras entre su historia personal y los lenguajes visuales derivados de navegar en la red. Centrado en el dibujo como medio de traducción sensorial, su cuerpo de obra articula una arqueología emocional del scroll: imágenes que emergen como residuos de una navegación compulsiva, donde se entrelazan archivo íntimo y afectividad interconectada.
Con una técnica suelta y lúdica —que se contrapone a la pulcritud de las pantallas— IGNA se desplaza hacia un espacio crítico donde lo residual, lo descartado y lo banal devienen material expresivo. Con ello, no busca consagrar ni satirizar la cultura popular, sino habitar su ambigüedad: interrogar los límites entre arte y no arte, entre lo elevado y lo despreciado.
NO GANO PERO COMO ME DIVIERTO
Latix
Co-curaduria
Alicia Valladares
09-abr-2022 al 23-abr-2022
Condiciones mínimas para jugar en el paisaje global
Sobre “No gano pero como me divierto” de Alejandro Manzanero
Se podría pensar en el paisaje como aquello fijo que nos acerca a una forma de contacto con lo natural y verdadero. Frente a las urbes capitalistas el paisaje como refugio: Salir de la ciudad, caminar por la montaña y sentirse libre.
Dando un paso atrás el paisaje es una mediación estatal. Es difícil que haya una vista que no sea determinada por la intervención de carreteras, pueblos mágicos, prefiguraciones en el inconsciente colectivo con fotografías y la educación que adoctrina nuestra apreciación estética de lo real. Humbolt al describir el paisaje americano lo apropia para el comercio internacional en forma de cuadros que devendrá postales. La posibilidad de comercializar la idea de ciertos paisajes es una de las principales herramientas del aparato colonial en el sentido de lo exótico. Captura los deseos posibles de nuestro contacto real con la naturaleza. ¿Cómo hacer paisaje más allá de la ideología decimonónica? Una respuesta puede ser entender la idea de paisaje como lo que sucede por dentro ante un contexto: un estado del ser, una afección del alma. Esa concepción del paisaje permite acercarse a procesos más íntimos de vincularse con lo exterior contextualmente.
Partiendo del paisaje como lo natural-construido y estado de ánimo, Alejandro Manzanero realiza una serie de intervenciones artísticas donde elementos post-coloniales dialogan con el pop desde la desestratificación histórica del Fútbol. Al igual que el paisaje, el fútbol no es inocente. Es un juego dentro de la geopolítica global cuyo premio es la imagen de un país y sus relaciones internacionales. Esa imagen es regulada por el ansia estatal de limpieza social.
Al artista parece interesarle desedimentar una fecha: 1998. El fin del milenio, la decimosexta edición de la Copa Mundial de Fútbol, la creación de las chicas súper poderosas y la permanencia del paisaje maya de los sitios arqueológicos. ¿Qué se está poniendo en operación en este entramado? Un paisaje sentimental que tienta ser crítico con la forma en que la sujeción social se realiza tanto por el mito de origen, la afición al fútbol y los productos de la cultura pop. Pero el desmontaje es abierto. El paisaje al que uno asiste es un entramado irónico de paisajes lexicalizados. Al fondo de la exhibición hay un cuadro de un barco que podría ser La Santa María o el Mayflower y éste es grafiteado con la leyenda NEO. Como sugiriendo que el Mundial, las artesanías de pueblo mágico y las caricaturas de infancia son el fantasma neocolonial de aquellos primero barcos que llegaron a aniquilar un continente, sólo que ahora la operación es cognitiva: regulan nuestros deseos y nuestro tiempo para ser partícipes de ese torneo infinito por la Copa del Mundo. Farsa identitaria que se devela al momento en que los gobiernos hostigan a su pueblo cuando les toca ser sede del mundo y deben mostrarse ordenados y unificados.
La estrategia artística de Manzanero es un mashup entre procedimientos de la posmodernidad, cosmotécnia maya y el relámpago de relaciones entre objeto encontrado, espectador y el flashazo que se produce en el instante de visualizar el panorama. Al usar ladrillo de cemento dialoga con las tecnologías fuera de la gran sincronización occidental, se sale de esa lógica y propone experimentar al paisaje como una experiencia en movimiento. Hace evidente el carácter fragmentario y parcial de lo que es el paisaje y promueve una desnaturalización simbólica. Lo que queda es la solución parcial de fragmentar el régimen escópico que promueve el endiosamiento del paisaje, la configuración del poder global a partir de íconos y la experiencia de habitar un paisaje contingente en el movimiento entre lo colectivo e íntimo.
M.S. Yaniz